Psicólogo en Valencia especialista en ansiedad | Alejandro Ginés
Valencia · Terapia presencial y online
Psicólogo en Valencia · especialista en ansiedad

Psicólogo en Valencia para volver a sentirte bien

Terapia cercana y sin juicios para entender qué te pasa y darte herramientas reales para mejorar. Presencial en Valencia y online en toda España.

+4 años de experiencia+60 reseñas de pacientesCol. CV-15035 Consulta en Valencia Online en toda España
Alejandro Ginés, psicólogo en Valencia
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CV-15035Psicólogo General Sanitario
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Mi especialidad

Psicólogo especialista en ansiedad en Valencia

La ansiedad no es debilidad ni estar exagerando. Es tu cuerpo intentando protegerte, solo que se ha quedado en alerta más tiempo del necesario. Y cuando no entiendes por qué te pasa, asusta todavía más.

En consulta vamos a poner orden: entender por qué aparece, qué la mantiene y, sobre todo, qué hacer con ella. No quiero que salgas solo sintiéndote escuchado, sino entendiendo qué te pasa y con herramientas concretas para empezar a estar mejor desde las primeras sesiones.

Quiero trabajar mi ansiedad

Te puedo ayudar si...

  • Sientes preocupación o nervios casi constantes
  • Has tenido ataques de ansiedad o crisis de angustia
  • Te cuesta dormir o desconectar la cabeza
  • Notas un nudo en el pecho o en el estómago
  • Das vueltas a los mismos pensamientos en bucle
  • Evitas situaciones que antes llevabas con normalidad
Alejandro Ginés en su consulta de Valencia
Alejandro GinésPsicólogo General Sanitario
Sobre mí

Hola, soy Alejandro

Soy psicólogo sanitario en Valencia y, antes que títulos, lo que vas a encontrar es a una persona cercana y natural. Me importa que te sientas cómodo desde el primer minuto y que puedas hablar sin sentirte juzgado.

No uso un lenguaje complicado. Mi trabajo es explicarte de forma sencilla qué te ocurre, porque entender el problema ya es una parte enorme del cambio. A partir de ahí combinamos comprensión emocional con herramientas prácticas: creo en una psicología útil, aplicable y realista.

Soy cálido, pero también honesto y directo cuando hace falta. Me implico de verdad en cada proceso, y mi objetivo no es que salgas solo sintiéndote escuchado, sino que salgas entendiendo qué te pasa y sabiendo qué hacer con ello.

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Un lugar tranquilo y cuidado, pensado para que te sientas cómodo desde que entras por la puerta.

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Cómo trabajo

El proceso, paso a paso

No nacemos sabiendo gestionar lo que sentimos. Mi trabajo es darte las instrucciones que nadie nos enseñó.

1

Nos conocemos

En la primera sesión hablamos de lo que te preocupa, sin compromiso, para entender tu situación.

2

Entendemos el problema

Vemos juntos por qué aparece tu malestar y qué lo mantiene, para que tenga sentido para ti.

3

Construimos el cambio

Te doy herramientas concretas y te acompaño hasta que recuperas tu bienestar y tu autonomía.

Dos formas de empezar

En Valencia o desde donde estés

Presencial

Consulta en Valencia

Si prefieres el trato cara a cara, te espero en un espacio privado y cómodo.

  • Atención individual presencial
  • Espacio privado y de confianza
  • Horario flexible, también tardes
Online

Terapia online en toda España

La misma terapia por videollamada. Ideal si vives fuera de Valencia o te resulta más cómodo desde casa.

  • Sesiones por videollamada segura
  • Misma eficacia que la presencial
  • Flexibilidad total de horarios
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Tarifa

Un precio claro, sin sorpresas

La misma tarifa en consulta y online. Sin letra pequeña.

60€
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Testimonios

Más de 60 personas ya han dado el paso

Estas son algunas de las experiencias que han querido compartir. Puedes leerlas todas en mi ficha de Google y en Doctoralia.

★★★★★

"Alejandro es de los mejores profesionales que conozco: el trato, la empatía, la profesionalidad… Es como un soporte donde te sientes segura y te enseña qué camino tomar en cada momento. 100% recomendable. Gracias por todo."

— Vero
★★★★★

"Conocer a Alejandro ha sido un verdadero punto de inflexión en mi vida. Maneja muy bien el tema de la ansiedad y, además de la parte superficial, profundiza en sus raíces, ayudándome a entenderme mejor y a recuperar el control. Un faro hacia la calma y el equilibrio."

— Vicente
★★★★★

"Es un gran profesional y, sobre todo, de confianza. Desde el primer momento te sientes a gusto gracias a su trato cercano. Con él he aprendido a conocerme mejor, a ponerme objetivos y límites sanos y a gestionar mejor mis emociones. Lo recomiendo al 100%."

— Gemma
★★★★★

"Alejandro me ha ayudado mucho en mi proceso. Tiene una capacidad de empatía muy grande y una calidad humana que le convierte en un gran profesional. Sin duda le recomiendo al 100%."

— Iván
★★★★★

"Alejandro es un psicólogo increíble. Me ayudó mucho con mi ansiedad y ahora me siento mucho mejor. Su trato es cercano y siempre sabe qué decir para hacerte sentir bien. ¡Totalmente recomendable!"

— Marc
Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

Cada sesión cuesta 60 €, el mismo precio tanto en consulta presencial como online. Puedes pagar en efectivo, por Bizum o con tarjeta. Si tienes cualquier duda, escríbeme por WhatsApp y te lo aclaro sin compromiso.

Es una toma de contacto sin compromiso. Hablamos de lo que te preocupa, te explico cómo trabajo y, si encajamos, planteamos juntos el camino a seguir. La idea es que salgas con algo claro desde el primer día.

Sí. La terapia online es igual de eficaz que la presencial. La sesión es por videollamada, en un entorno privado, y muchas personas la prefieren por comodidad y flexibilidad.

Depende de cada persona y de lo que quieras trabajar. No busco alargar procesos: mi objetivo es que ganes autonomía y herramientas cuanto antes para que dejes de necesitarme.

Totalmente. Todo lo que hablamos está protegido por el secreto profesional y la normativa de protección de datos (RGPD). Lo que se dice en consulta, se queda en consulta.

De forma presencial atiendo en mi consulta de Valencia (C/ dels Centelles, Ensanche). Y online acompaño a personas de toda España por videollamada.

Lo más rápido es escribirme por WhatsApp al 682 191 761. Te respondo personalmente, resolvemos tus dudas y buscamos un hueco que te venga bien.

Dar el primer paso cuesta. Y es el más importante.

No hace falta que lo tengas todo claro para empezar. Escríbeme sin compromiso, me cuentas qué te pasa y vemos juntos cómo puedo ayudarte, en Valencia o desde donde estés.

Deseo sexual bajo: causas y qué puedes hacer sin añadir presión

Sexualidad y bienestar

Deseo sexual bajo: causas y qué puedes hacer sin añadir presión

Por Alejandro Ginés · Psicólogo General Sanitario en Valencia · Lectura 8 min

«Quiero querer, pero no me sale». Cuando el deseo sexual disminuye, es fácil interpretarlo como una prueba de que algo falla en ti o en tu relación. Esa conclusión suele traer preocupación, culpa y presión; tres condiciones poco favorables para que aparezca el deseo.

El deseo sexual bajo puede tener causas físicas, emocionales, relacionales y contextuales que a menudo se mezclan. No existe una frecuencia “correcta” para todo el mundo, ni toda etapa de poco deseo es un trastorno. Importan el cambio respecto a ti, el malestar que te produce y las circunstancias en las que ocurre.

Una variación no es automáticamente un problema

Puedes tener menos interés sexual que tu pareja, atravesar una temporada con pocas ganas o identificarte dentro del espectro asexual sin que haya nada que reparar. La ayuda cobra sentido cuando el cambio te preocupa, genera sufrimiento o dificulta vivir la sexualidad y las relaciones como deseas.

¿Qué significa tener el deseo sexual bajo?

Puede sentirse como menos fantasías, menor iniciativa, poca receptividad a propuestas sexuales o una desconexión entre lo que piensas que “debería” apetecerte y lo que realmente sientes. A veces es general; otras aparece solo en una relación, práctica, momento vital o contexto determinado.

Deseo, excitación física y afecto no son lo mismo. Puedes querer a tu pareja y no tener ganas de sexo; sentir una respuesta corporal sin desear continuar; o empezar un encuentro sin deseo espontáneo y notar interés después, si existe seguridad, libertad y una estimulación agradable. Ninguna respuesta obliga a mantener una actividad sexual que no quieres.

Deseo espontáneo y deseo responsivo

El deseo espontáneo aparece antes del contacto: una fantasía, una atracción o unas ganas que invitan a acercarte. El deseo responsivo surge después de empezar a conectar con estímulos agradables, como una conversación íntima, caricias o contacto erótico. No es consentimiento automático ni significa “hacerlo sin ganas”; implica estar abierto a explorar, con posibilidad real de parar.

Conocer ambos patrones puede aliviar la idea de que el deseo siempre debe aparecer de la nada. También ayuda a no confundir ausencia de impulso inicial con ausencia total de capacidad para disfrutar. Pero si el contacto se vive como obligación, hay dolor, miedo o rechazo sostenido, la solución no es forzarse para comprobar si las ganas llegan.

¿Por qué puede bajar el deseo sexual?

Cuerpo y salud

Dolor, cambios hormonales, embarazo o posparto, menopausia, alteraciones tiroideas, diabetes, fatiga y otras condiciones pueden influir.

Estado emocional

Estrés, ansiedad, depresión, duelo, falta de sueño, imagen corporal o experiencias sexuales difíciles pueden reducir disponibilidad.

Relación y contexto

Conflictos, rutina, desigual reparto de cuidados, poca intimidad, presión, discriminación o falta de seguridad también cuentan.

Algunos medicamentos —entre ellos ciertos antidepresivos y tratamientos para la tensión arterial— y algunos anticonceptivos hormonales pueden afectar al deseo o a la respuesta sexual. No suspendas ni cambies una medicación por tu cuenta: habla con quien la prescribió para valorar beneficios, riesgos y alternativas.

En personas LGTBIQ+, el estrés de minorías, el miedo al rechazo, la ocultación, la presión estética o experiencias sanitarias poco afirmativas pueden interferir con el bienestar sexual. La orientación, identidad o forma de relacionarte no son el problema; sí puede serlo un entorno que no ofrece seguridad y respeto.

Qué puedes hacer para cuidar el deseo sin forzarlo

1. Cambia la pregunta “¿qué me pasa?”

Prueba con: «¿Qué estaba ocurriendo cuando cambió?». Revisa sueño, estrés, estado de ánimo, dolor, medicación, consumo de alcohol, cambios hormonales, conflictos, carga mental y calidad de la intimidad. Buscar patrones es más útil que perseguir una única causa.

2. Quita el examen de rendimiento

Si cada acercamiento debe terminar en penetración, orgasmo o una frecuencia concreta, el cuerpo aprende que el contacto implica exigencia. Acordad momentos de cercanía sin objetivo: conversación, masaje, besos o caricias que cualquiera pueda detener. El propósito es recuperar curiosidad y seguridad, no demostrar que “funcionas”.

3. Habla desde tu experiencia, no desde el reproche

En lugar de «nunca quieres» o «ya no te atraigo», prueba: «Noto que este tema nos está generando tensión y me gustaría entenderlo contigo». Escuchar no obliga a aceptar cualquier solución. Las diferencias de deseo se negocian con consentimiento y cuidado, no con insistencia, amenazas o culpa.

4. Amplía la idea de intimidad

El sexo no se reduce al coito. Explorar qué tipo de cercanía, ritmo, fantasía, práctica o contexto resulta agradable puede abrir posibilidades. También es válido descubrir que ahora necesitas descanso, atención médica, más conexión emocional o límites claros antes de acercarte a lo erótico.

5. Recupera atención al cuerpo

La prisa y la autovigilancia alejan de las sensaciones. Respirar, notar el contacto y dirigir la atención a lo agradable —sin obligación de continuar— puede reducir el piloto automático. Algunas intervenciones psicológicas basadas en mindfulness y educación sexual han mostrado beneficios, especialmente en estudios con mujeres con dificultades de interés o excitación; no son una receta universal.

El deseo no suele responder bien a la exigencia. Necesita condiciones: seguridad, descanso, libertad, atención y espacio para descubrir qué te resulta valioso.

Un mapa breve para entender tu situación

  1. Anota cuándo notaste el cambio y si fue gradual o repentino.
  2. Observa si ocurre siempre o depende de la persona, el contexto o el tipo de contacto.
  3. Registra dolor, cambios físicos, medicación, sueño, ánimo y nivel de estrés.
  4. Identifica qué aumenta la presión y qué favorece seguridad o curiosidad.
  5. Decide qué conversación o consulta profesional tendría más sentido como siguiente paso.

¿Cuándo conviene consultar?

Habla con un profesional médico si el cambio es repentino, coincide con una medicación o etapa hormonal, hay dolor, sequedad, cambios en la erección, fatiga intensa u otros síntomas físicos. Una valoración puede descartar o tratar causas orgánicas y revisar los tratamientos actuales.

La terapia psicológica o sexual puede ayudarte cuando hay ansiedad, vergüenza, experiencias difíciles, conflictos de pareja, diferencias de deseo o un bucle de presión y evitación. Si hay coerción, miedo o violencia, la prioridad es la seguridad, no recuperar la actividad sexual. La evaluación debe adaptarse a tu cuerpo, identidad, orientación, relaciones y objetivos.

Si el bajo deseo aparece junto a tristeza persistente, pérdida general de interés o desesperanza, conviene valorar también el estado de ánimo. Puedes leer más sobre anhedonia, estrés y síntomas de depresión.

Preguntas frecuentes sobre deseo sexual bajo

¿Es normal no tener deseo sexual?

El deseo cambia entre personas y etapas. No existe una cantidad obligatoria. Conviene consultar si supone un cambio que te preocupa, te causa malestar o se acompaña de otros síntomas. La asexualidad no es una enfermedad ni equivale automáticamente a deseo sexual bajo.

¿Tener poco deseo significa que ya no quiero a mi pareja?

No necesariamente. Afecto y deseo están relacionados, pero no son idénticos. El estrés, el cansancio, el dolor, la rutina, la presión, la medicación o el estado de ánimo pueden influir aunque el vínculo siga siendo importante.

¿Cómo se recupera el deseo sexual?

No hay un truco único: depende de lo que lo esté frenando. Puede requerir atención médica, descanso, cambios en la relación, reducir presión, tratar dolor o malestar emocional, mejorar la comunicación o realizar terapia sexual. Desconfía de suplementos que prometen aumentar la libido sin evaluar la causa.

¿Debo tener relaciones para que vuelva el deseo?

No debes realizar ninguna práctica que no quieras. Puedes explorar intimidad o contacto solo si existe curiosidad y consentimiento libre, sabiendo que puedes parar. Forzarte o ceder por miedo a la reacción de otra persona suele aumentar la desconexión.

Entender antes que exigirte

El deseo sexual bajo no define tu valor, tu capacidad de amar ni la calidad de una relación. Escuchar el cambio con curiosidad permite distinguir una variación normal de una señal física, emocional o relacional que necesita atención. El primer paso no tiene que ser “tener más ganas”, sino crear condiciones para comprenderte y decidir qué bienestar sexual significa para ti.

¿La falta de deseo está generando malestar o distancia?

Podemos explorar sin juicios qué factores están influyendo, reducir el ciclo de presión y construir alternativas respetuosas con tus límites y tu forma de vivir la sexualidad. Atiendo en Valencia y online.