Hablamos con nosotros mismos todo el día, aunque no nos demos cuenta. Esa voz interior —lo que te dices cuando cometes un error, cuando te miras al espejo o cuando algo sale mal— tiene un impacto enorme en cómo te sientes. La buena noticia: se puede cambiar.
El crítico interior
Muchas personas se hablan con una dureza que jamás usarían con un amigo: "no vales", "siempre lo estropeas", "qué desastre". Ese crítico interior no te protege ni te motiva, como a veces creemos: te desgasta, te quita seguridad y alimenta la ansiedad y la baja autoestima.
3 claves para empezar a hablarte mejor
1. Trátate como a alguien que quieres
Cuando te descubras siendo duro contigo, pregúntate: "¿Le hablaría así a un buen amigo en mi situación?". Casi siempre la respuesta es no. Prueba a dirigirte a ti con esa misma amabilidad.
2. Cuestiona el pensamiento
El crítico exagera y generaliza ("siempre", "nunca", "todo"). Pregúntate: ¿esto es un hecho o una interpretación? ¿Qué le diría a otra persona? ¿Hay otra forma de verlo?
3. Cambia el lenguaje
No se trata de mentirte ni de repetir frases vacías, sino de ser más justo y realista. "Soy un desastre" puede convertirse en "esto me ha salido mal, y puedo aprender de ello".
Un ejercicio para esta semana
- Cuando notes una frase dura hacia ti, apúntala tal cual.
- Al lado, escribe cómo se lo dirías a un amigo al que quieres.
- Quédate con esa segunda versión y repítetela.
Cambiar el diálogo interno lleva tiempo, porque llevamos años practicando el otro. Pero, igual que se aprendió a hablarse con dureza, se aprende a tratarse con respeto. Y se nota en todo: en cómo te enfrentas a los retos, en tus relaciones y en tu bienestar.
¿Tu crítico interior te pesa?
En terapia trabajamos tu autoestima y tu diálogo interno con herramientas concretas y a tu ritmo.
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